La Ley De La Paz

Por Adi Da Samraj

V. Nadie Puede Ganar—Pero Todos Pueden Perder

Durante miles de años, la humanidad ha generado su historia en la base egóica (o separativa) de la oposición, la confrontación y la competencia. Esa historia representa el período de la infancia, la niñez y la adolescencia en el desarrollo humano—y esa historia vital temprana debe ahora (y de aquí en adelante para siempre) llegar a su fin, en las generaciones verdaderamente adultas de la humanidad.

Hacia ese fin, la gente no debería "preocuparse" por lo mucho que tiene que hacerse para poder traer este cambio humano universal que alinea la existencia humana a la Ley intrínseca y moral de la Vida Correcta y la Paz. Más bien, cada persona que esté de acuerdo con este Llamado Mío a la humanidad debe—de ahora en adelante, y de aquí en adelante para siemprey—simplemente, de hecho y de manera consistente hacer lo que es necesario para comunicar y servir este Llamado y de manera directa, práctica y positiva resolver todas las graves cuestiones que confronta la humanidad en nuestros días. De esta manera, la gente de todas partes del mundo debe llegar al punto de aceptar totalmente que esta adopción universal del orden mundial de la fase adulta (y verdaderamente cooperativa y realmente tolerante) de la humanidad debe llevarse a cabo y se llevará a cabo, y que no existe otra opción aceptable. El mundo humano colectivo debe abandonar la disposición confrontativa (o la idea política y social de los "opuestos" mutuamente exclusivos) y entrar a la cooperación (y la idea de la unidad inherente o la relacionadidad sin cualidades). De lo contrario, la especie humana corre el riesgo de su propia autodestrucción total—así como la destrucción inclusive de toda la Tierra.

Hacer posible la existencia de la comunidad humana mundial no consiste en crear una clase de "gobierno mundial" monolítico. Más bien, consiste en la cooperación mundial entre los gobiernos (o entre los representantes de diferentes colectividades)—una política cooperativa mundial que ya no se base en la oposición mutua, en la competencia descontrolada, o en los esfuerzos estratégicos de dominación. La política de confrontación y competencia debe ser disciplinada por la dependencia mutua real (y ejercida realmente) de los seres humanos y de las colectividades humanas entre sí. Si ese gran cambio de principio en los ejercicios de la vida humana colectiva se hace posible, (por medio de un re-acuerdo universal, formal y colectivo), entonces la humanidad (e inclusive toda la Tierra) tendrá la posibilidad de un futuro justamente Realizable. De lo contrario, inclusive la posible supervivencia (e inclusive el "futuro" o "éxito" posible) de la humanidad (e inclusive de toda la Tierra misma) está de antemano comprometida y carece de razón alguna para el optimismo.

La Ley de la Paz de cooperación y tolerancia debe ser adoptada como la política necesaria del futuro. Cooperación y tolerancia es el "precio" exacto y necesario de la paz—el "costo del tratado" de la supervivencia de la humanidad, de la Vida Terrestre y de la Tierra misma. Este es el "nuevo paradigma" necesario para el diseño humano de esfuerzos futuros.

El juego tradicional de "apoderarse del botín" debe llegar a su fin. Si la tendencia competitiva de la historia sigue su curso, nadie va a ganar—y todo el mundo puede (e inevitablemente va a) perder. La humanidad debe reunirse (cooperativamente, tolerantemente, y como un todo) para resolver la terrible masa de problemas que están afectando ya de manera real y concreta (y que de otra manera afectará) a vidas humanas en todas partes del mundo. Y, fundamentalmente, existe solamente una "medicina" efectiva, una Ley (o Principio) subyacente, una base moral práctica sobre la cual todo esto puede resolverse de manera positiva y exitosa: Cooperación + Tolerancia = Paz.

Nadie puede ganar las guerras separativas de las tribus de la mente humana—pero, en una comunidad humana mundial verdaderamente cooperativa, todos pueden ganar, en todas partes de la Tierra.