Por la Liberación de las cadenas del ego y la Sociedad del ego, o, Cooperación + Tolerancia = Paz

un Ensayo por El Maestro Divino del Mundo, Ruchira Avatar Adi Da Love-Ananda Samraj (Abridged)

III.

Muchas personas están tratando en el presente de influir en los gobiernos para que abandonen las armas nucleares. Sin embargo, aunque puedan tener éxito, los individuos y grupos irracionales pueden todavía amenazar y destruir el orden común con tácticas “terroristas” y bombas de “fabricación casera”. Y la guerra “limitada” (o no nuclear) que puede de todas maneras estallar entre los gobiernos que acuerden no usar armas nucleares, es una amenaza para la humanidad al igual que cualquier guerra nuclear.

Por lo tanto, este es el momento de aceptar la necesidad política para poner un hasta aquí a las políticas de confrontación y para establecer una entidad política unificada que de manera directa y verdadera y formal y con responsabilidad sirva los intereses colectivos verdaderos de la humanidad en su totalidad. Los seres humanos deben abandonar sus arcaicos principios basados en el ego y renunciar a su provincialismo político, social y cultural. Los individuos dentro del orden colectivo de la humanidad pueden sufrir todavía las incapacidades no-Iluminadas e inmaduras de la personalidad egocéntrica—pero los gobiernos en sí, así como las instituciones y los líderes en todas las áreas del acontecer humano, deben abandonar las posturas y estilos de vida egocéntricos, subhumanos, simplemente materialistas, no cooperativos e intolerantes (o faltos de amor). En verdad, la humanidad en su totalidad debe exigir que se materialice y acepte responsabilidades un nuevo tipo de liderato de esta naturaleza, en una forma unificada (y indivisible de sus intereses colectivos.

¿Acaso no te has hartado de la representación brutal, estúpida, infantil y (de otra manera) adolescente y explotadora de la existencia humana (o, realmente, subhumana) que es escenificada cotidianamente (en nombre y a costo de las vidas de cada uno de los seres humanos existentes) por parte de gobiernos, políticos, militaristas, científicos, tecnócratas, planificadores sociales, educadores, religiosos exotéricos y fundamentalistas (quienes de manera agresiva propagan las religiones provincianas y farisáicas de la salvación del ego, en lugar de la práctica universal y trascendente del ego, de la religión del amor), y los exageradores en los medios de comunicación (que se alimentan de la invención y exageración del conflicto y de manera dramática muestran lo peor de los instintos humanos en el juego interminable de “encontrar al culpable” que desnuda, trivializa y de manera hipócrita se burla de los altibajos inevitables y de la naturalidad y simpleza misma de los esfuerzos heroicos de la humanidad)? ¿No te parece evidente, en lo profundo de los sentimientos de tu psique, que este mundo que renuncia a la Sabiduría está siendo controlado por las peores y más superficiales concepciones de la existencia?

Ahora es el momento en que cada individuo, y todos al mismo tiempo, se entiendan a sí mismos y reclamen el mundo de las manos de la dictadura del ego, y de las manos de todos aquellos que juegan a la política (y a la vida en general) como si fuera un evento deportivo que supuestamente debe emocionar y entretener a todo mundo en la televisión.

El desarme nuclear es un esfuerzo relativamente positivo, pero todavía demasiado superficial y limitado. No es verdaderamente un medio curativo, sino solamente otro paliativo y una medida temporal en medio del avance tradicional de la humanidad hacia más problemas en el futuro. ¡Hay algo más fundamental que la política del desarme mediante la cual los enemigos llegan caballerosamente a un acuerdo sobre la manera de matarse mutuamente sin destruirse totalmente! Lo que es más fundamental, más necesario y verdaderamente curativo es que los seres humanos, individual y colectivamente, entiendan y trasciendan eso que en ellos mismos les conduce a la confrontación de otras personas como contrincantes y enemigos.

Puede parecer ingenuo hablar de la necesidad de que la muchedumbre de gobiernos e instituciones actuales (infantiles y brutalmente adolescentes) se entiendan a sí mismos y renuncien a la adopción de imágenes de sí mismos y técnicas que asumen la existencia de enemigos—pero la idea de que es ingenuo hablar en dichos términos es solo un reflejo de la frustración y la desesperanza del ego. Los seres humanos en todas partes deben ahora trascender esa frustración y desesperanza esenciales si van a evitar la esclavitud y la destrucción de la humanidad.

La humanidad vive en la servidumbre actualmente. La humanidad está ya—en el presente y globalmente—atada a idealismos egocéntricos y materialistas que están suprimiendo la libertad humana de vivir por medio de la Sabiduría y Realizar la Verdad. Si los seres humanos no se sacuden este régimen van a sufrir la conclusión extrema de un destino colectivo gobernado por el ego, en un holocausto "narcisista" que esclavizará a la humanidad (por medio de un orden social robotizado tecnológicamente) o (de lo contrario) destruirá a la humanidad (por medio de la guerra manipulada de manera tecnológica).

No es ingenuo exigir un nuevo liderato cuando aquellos que son guiados (y que podrían presentar una contra-demanda a favor del cambio) ascienden a miles de millones. Tampoco es una locura tratar de educar a la humanidad cuando la única alternativa es la esclavitud y la muerte. Por lo tanto, les Digo lo siguiente: Todo mundo debe dedicarse al entendimiento de las tendencias mediante las cuales están ahora viviendo (y lo han estado haciendo tradicional e históricamente), tanto de manera individual como colectiva, para que puedan cambiar esas tendencias y los destinos que esas tendencias inevitablemente (y de otra manera) infligirán a ellos mismos.

El modelo del ego debe—de ahora en adelante—ser “extraído, por medio de la educación”, del orden colectivo de la humanidad. Debe ahora manifestarse un nuevo liderato que esté despierto a un entendimiento de la base primitiva del ego existente en el orden colectivo presente y tradicional. Ese nuevo liderato debe, sobre todo, proporcionar un papel educativo—y debe, de manera profunda e inmediata, transformar las técnicas por las cuales los gobiernos y las sociedades entran en relaciones mutuas. Solamente este tipo de liderato puede, mediante esfuerzos basados en la brillantez de la inteligencia libre, hacer que todos los gobiernos e instituciones del mundo cambien de manera voluntaria a favor de un modo cooperativo y benigno de asociación mutua. (Y esto puede hacerse mediante el establecimiento de sanciones económicas profundamente indeseables y otros castigos prácticos por no participar en el proceso cooperativo.) Si este tipo de enfoque no es puesto en marcha muy pronto, la humanidad estará entrando a lo que puede ser el período más destructivo de confrontación política en su historia.