Por la Liberación de las cadenas del ego y la Sociedad del ego, o, Cooperación + Tolerancia = Paz

un Ensayo por El Maestro Divino del Mundo, Ruchira Avatar Adi Da Love-Ananda Samraj (Abridged)

II.

La búsqueda por la preservación independiente y el enriquecimiento final del yo separado es el modelo del ego no-Iluminado. Por lo tanto, el sufrimiento, las luchas por el poder y la guerra son inevitables en la sociedad del ego. Y, si la capacidad para la manipulación política y la guerra se vuelve tecnológicamente profunda, la supresión universal (por medio de esfuerzos políticos agresivos) y la destrucción universal (por medio de la guerra) se vuelven la expectativa común y el destino de todos los seres humanos.

El “tiempo tardío” en que estamos enfrascados (o la época “oscura”) es precisamente el tiempo de la complejidad tecnológica, en la cual el modelo de la humanidad y de la sociedad humana basado en el ego se vuelve la base universal de la mente. El materialismo burdo (en la ciencia y en la política) no deja a los seres humanos opción alguna en la mente salvo la del animal atrapado y amenazado. Por lo tanto, el estado de ánimo del fuego se encuentra en el exterior—repleto de deseo burdo, frustración, temor, desesperanza y reactividad agresiva. El motivo del ego por la auto-preservación está llegando a su estado más destructivo—el estado que aparece en el momento del atrapamiento final. En ese estado de ánimo, ya no existe un deseo para preservar al “yo” o al mundo o a nadie más. Por lo tanto el fuego es simplemente explosivo—basado en los motivos profundos de la preservación de un yo poseído por el ego, pero reducido a una acción que es fundamentalmente primitiva y totalmente destructiva del “yo” y del “no yo”. En la mente colectiva de la humanidad en los extremos actuales y crecientes del atrapamiento, la explosión de grandes bombas nucleares simplemente representa el arquetipo de la ira en sí. Y por esta razón la posibilidad de un holocausto nuclear, en el momento extremo de las confrontaciones políticas actualmente en aumento, es un acontecimiento irracional—y por ende totalmente posible, aunque de ninguna manera inevitable.

Las sociedades de la antigüedad, en sus momentos extremos de confrontación se destruyeron a sí mismas, así como a sus contrincantes. Esto se debe a que las sociedades basadas en el ego funcionan esencialmente de la misma manera que los individuos poseídos por el ego. Los seres humanos individualmente matan a otros o se matan a sí mismos todos los días. Por lo tanto, los grupos y sociedades, cuando se confrontan mutuamente bajo la pauta del ego, de la misma manera se amenazan con destruirse mutuamente. Y en los momentos extremos de confrontación, cuando la preservación de uno mismo logra su clímax con la irracionalidad de la arrogancia, es muy posible que el resultado sea la guerra nuclear.

Los motivos de la sociedad actual son los mismos de las sociedades del pasado. La única diferencia es que, en el presente, la tecnología tanto de las comunicaciones como de la confrontación se han ampliado y profundizado a nivel global. Por lo tanto, cuando la confrontación comunicada globalmente alcanza su clímax de irracionalidad, los motivos de la guerra destruyen voluntariamente al mundo entero—de la misma manera en que en el pasado, los guerreros en posesión de tecnologías menos complejas han borrado del mapa sus insignificantes tribus guerreras de la faz de la Tierra.